Esposa de Einstein que le quitaron mérito de esta teoría

Info | Hace 7 días
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Es un hecho que Albert Einstein es considerado uno de los mejores, sino el mejor, físico del siglo XX gracias a su formulación de la teoría de la relatividad. Sin embargo, ¿cuántos conocen a Mileva Marić? Además de ser la esposa del genio alemán, también era una brillante física que podría haber sido parte fundamental en la mayoría de los descubrimientos de Einstein.

Si bien ninguna parte del trabajo de Einstein ha sido atribuida a Mileva, las correspondencia que intercambiaban y los numerosos testimonios presentados por conocidos de la pareja proporcionan pruebas más que sustanciales sobre la colaboración que mantuvieron desde el momento en que se conocieron hasta su separación.

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Mileva Marić nació el 1875 en Titel, Serbia. En 1892, su padre, Miloš Marić, obtuvo la autorización del Ministro de Educación para que pudiese asistir a clases de física reservadas únicamente a chicos. Se trataba de una mujer tímida, introvertida, pero con una inteligencia muy por encima de la media, sustentada en una capacidad analítica para plantear y resolver problemas matemáticos complejos.

Continuó sus estudios básicos en el Colegio Real de Zagreb, donde desarrolló su gusto por la física y la química, que le sirvió para presentar el examen y ser aprobada en el Instituto Politécnico de Zúrich, un enorme logro dentro de una sociedad machista que denigraba el papel de las mujeres en la ciencia, las artes o cualquier espacio del pensamiento.

Entre los once alumnos con quienes compartía clase, se encontraba Einstein, un joven inquieto y creativo que pronto encontró en Mileva algo más que una compañera con quien debatir a cualquier nivel y compartir sus puntos de vista.

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Cuando finalizaron sus clases en 1900, Mileva y Albert obtuvieron calificaciones similares (4,7 y 4,6, respectivamente), excepto en física aplicada, donde obtuvo la calificación máxima de 5, mientras que él, solo un 1.

La familia de Albert se opuso fuertemente a su relación. Su madre era inflexible. “Cuando tengas 30 años, será una vieja bruja”. Mileva no era judía ni alemana. Simplemente era demasiado intelectual para la madre de Einstein, por no mencionar los prejuicios que había en aquel entonces contra los extranjeros. Además, el padre de Albert insistía en que encontrase trabajo antes de casarse.

El 13 de diciembre de 1900, presentaron un primer artículo sobre capilaridad firmado solo con el nombre de Albert. Sin embargo, ambos se refieren a este artículo en cartas como su artículo común.

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Mileva escribía a una de sus mejores amigas, Helene Savić, el 20 de diciembre de 1900: “Le enviaremos una copia privada a Boltzmann para ver qué piensa. Espero que nos responda”. Del mismo modo, Albert le escribió a Mileva el 4 de abril de 1901 hablando sobre su amigo Michele Besso: “Visitó a su tío en mi nombre, el profesor Jung, uno de los físicos más influyentes de Italia y le dio una copia de nuestro artículo“.

La decisión de publicar únicamente bajo el nombre de Albert parece haber sido una decisión tomada de forma conjunta. Radmila Milentijević, ex profesora de historia en el City College de Nueva York, publicó en 2015 la biografía más completa de Mileva que existe hasta la fecha. En ella sugiere que Mileva probablemente quería ayudar a Albert a hacerse un nombre para que pudiese encontrar un trabajo y así pudiese casarse con ella.

Por otro lado, Dord Krstić, un ex profesor de física en la Universidad de Ljubljana, pasó 50 años investigando la vida de Mileva. En su libro sugiere que, dado el prejuicio que existía contra las mujeres en ese momento, una publicación firmada conjuntamente con una mujer podría haber tenido menos repercusión.

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A pesar de que nunca lo sabremos, nadie dejó más claro que colaboraron en la formulación de la teoría de la relatividad especial que el propio Albert Einstein cuando le escribió a Mileva el 27 de marzo de 1901: “Qué feliz y orgulloso estaré cuando los dos juntos llevemos nuestro trabajo sobre el movimiento relativo a una conclusión victoriosa.”

Poco después, el destino de la pareja cambiaría por completo. Mileva se quedó embarazada por accidente. Todavía desempleado, Albert se negaba a casarse con ella y se desentendía del bebé.

Tras suspender su segundo y último intento para un examen oral en julio de 1901, Mileva se vio obligada a abandonar sus estudios. Entonces regresó a Serbia no sin antes viajar brevemente a Zúrich para intentar persuadir a Albert de que se casara con ella. Meses después dio a luz a una niña llamada Liserl en enero de 1902, de la que se presume que dio en adopción.

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Sin que hubiese bebé de por medio, Albert y Mileva terminarían contrayendo matrimonio el 6 de enero de 1903. Albert trabajó 8 horas al día, 6 días a la semana, en una oficina de Patentes de Berna mientras que Mileva asumió las tareas domésticas.

Por las noches, los dos trabajaban juntos hasta bien entrada la madrugada. Ambos mencionaron esto a sus amigos, él a Hans Wohlwend y ella a Helene Savić. El 14 de mayo de 1904, nacería su primer hijo reconocido, Hans-Albert.

A pesar de las circunstancias en las que vivía, el 1905 se conoce como el “año milagroso” de Albert. Durante el mismo publicó cinco artículos, uno sobre el efecto fotoeléctrico (que le condujo al Premio Nobel de 1921), dos sobre el movimiento browniano, uno sobre relatividad especial y el famoso E = mc².

También participó en 21 artículos científicos y presentó su tesis sobre las dimensiones de las moléculas. Mucho más tarde, Albert le dijo a R. S. Shankland que la relatividad había sido su vida durante siete años y el efecto fotoeléctrico, durante cinco.

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Peter Michelmore, uno de sus biógrafos, escribió que después de haber pasado cinco semanas completando el artículo que contenía las bases de la relatividad especial, Albert “se acostó durante dos semanas. Mileva revisó el artículo una y otra vez y luego lo envió por correo”.

Desanka Trbuhović-Gjurić, quien publicó la primera biografía de Mileva en serbio en 1969, escribió cómo durante una reunión de intelectuales organizada por el hermano de Mileva Albert habría declarado: “Necesito a mi esposa. Ella resuelve todos mis problemas matemáticos“.

En 1908, la pareja construyó con Conrad Habicht un voltímetro ultrasensible. Trbuhović-Gjurić atribuye este trabajo experimental a Mileva y Conrad, y escribió: “Cuando ambos estuvieron satisfechos, dejaron a Albert la tarea de describir el aparato, ya que era un experto en patentes”.

El aparato fue registrado bajo la patente de Einstein-Habicht. Cuando Habicht cuestionó la decisión de Mileva de no incluir su nombre, ella respondió: “¿Por qué? Los dos somos una misma entidad“.

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Su segundo hijo, Eduard, nació el 28 de julio de 1910. Pero en 1912, Albert comenzó una aventura amorosa con su prima, Elsa Löwenthal, mientras visitaba a su familia que se había mudado a Berlín.

Esto causó el colapso de su matrimonio. Mileva regresó a Zurich con sus dos hijos el 29 de julio de 1914. En 1919, accedió a divorciarse, con una cláusula que establecía que si Albert recibía el Premio Nobel, ella se quedaría con el dinero. Cuando lo recibió, compró dos pequeños edificios de apartamentos y subsistió a base de sus ingresos.

Su hijo, Eduard desarrolló esquizofrenia y finalmente tuvo que ser hospitalizado. Debido a los gastos médicos, Mileva se vio obligada a lidiar con problemas financieros toda su vida, y finalmente perdió ambos edificios. Pudo sobrevivir a duras penas dando clases privadas y gracias a la pensión alimenticia que Albert enviaba de vez en cuando.

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En 1925, Albert escribió en su testamento que el dinero del Premio Nobel era la herencia de sus hijos. Mileva se opuso fuertemente, declarando que el dinero era suyo. Ante esta situación, la mujer amenazó a Albert con revelar las contribuciones que había hecho a su trabajo.

Radmila Milentijević hace referencia a una carta que Albert le envió el 24 de octubre de 1925 a Mileva. “Me hiciste reír cuando me amenazaste con tus recuerdos. ¿Alguna vez ha considerado, aunque sea por un segundo, que alguien te prestaría atención? Cuando alguien es completamente insignificante, no hay nada que pueda hacer, solo ser modesto y silencioso. Esto es lo que te aconsejo que hagas”.

Según Krstić, Mileva habló de sus contribuciones con su madre y su hermana. También escribió a sus padrinos explicando cómo ella siempre había colaborado con Albert y cómo este había arruinado su vida. Su hijo, Hans-Albert, describió la colaboración que siempre realizaron sus padres y cómo recordaba haberlos visto trabajar en la misma mesa todas las noches”.


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La primera esposa de Hans-Albert, Frieda, trató de publicar las cartas que Mileva y Albert habían enviado a sus hijos, pero fue detenida por Helen Dukas y Otto Nathan, en un intento de preservar “el mito de Einstein“.

En julio de 1947, Albert escribió al Dr. Karl Zürcher, el abogado que llevó su divorcio: “Cuando Mileva ya no esté aquí, podré morir en paz“.

Sus cartas y los numerosos testimonios muestran que Mileva Marić y Albert Einstein colaboraron estrechamente desde que se conocieron en la escuela hasta 1914. Su unión se basó en el amor y el respeto mutuo, lo que les permitió producir un trabajo tan poco común.

Mileva fue la primera persona en reconocer su talento. Sin ella, nunca hubiera tenido éxito. Ella abandonó sus propias aspiraciones, feliz de trabajar con él y contribuir a su éxito, sintiendo que eran una única entidad.

¿Por qué Mileva permaneció en silencio? Al ser reservada y sobria, no buscó honores ni atención pública. Y como suele pasar con las colaboraciones estrechas, las contribuciones individuales son casi imposibles de desentrañar.

¿Conocías la vida tan interesante de esta mujer?








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