EL perfume de la hipocresía

Apuntes y Monografías | Más de 2 años
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“Antes de interpretar un nuevo personaje elijo un nuevo perfume, así, cada vez que lo uso me siento en la piel de ese personaje". Cita de La actriz francesa Irene Jacob

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El perfume siempre ha sido una de las exquisiteces humanas, ha pasado de ser una simple manifestación de la vanidad a convertirse en parte esencial del lenguaje corporal con un fuerte poder de vinculación pero sobre todo de distinción. El perfume se remonta a la prehistoria misma, en Sumeria se habla de su uso en algunas de sus famosas tablas. Hoy en día podemos encontrar una amplia variedad de estas esencias y prácticamente, el uso de fragancia es requisito indispensable para causar una buena impresión. El ser humano no se puede resistir a la tentación de un buen perfume porque al igual que una pintura que puede impresionarnos por su belleza, una composición musical deleitar nuestro oído el perfume está ahí para complacer nuestros sentidos de una forma especial.

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No obstante pese a todas las virtudes que nos pueden ofrecer perfumes y esencias que obran sobre nosotros de una forma casi mística, (Como si el olor o el perfume que emana nuestro cuerpo se asemejara al aura del espíritu) el perfume no es más que una sutil y exquisita forma de engaño porque yo te pregunto, cuando te aplicas una loción costosa ¿Qué es lo que huele bien? ¿Tú o la loción? El ser humano tiene su propia esencia, su propio perfume o debería decir su propio “hedor”. Durante la sudoración el cuerpo elimina agua por medio de las glándulas acrinas mientras que las apocrinas segregan grasa que varía su composición según la genética y la dieta de cada persona. Esta grasa alojada en la piel es básicamente la que le da el aroma al cuerpo humano y cuando es consumida por las bacterias como las coreniformes o los estafilococos que están en nuestra piel, estas en su proceso digestivo expelen gases que dan el particular olor desagradable del sudor. En algunos mamíferos son algunas glándulas específicas las que generan su fragancia de distinción, los seres humanos carecemos de esas glándulas pero igual cada uno posee su aroma distintivo, (Tanto es así que actualmente se están desarrollando dispositivos de identificación que usarían el aroma corporal como “huella dactilar”). Lo seres humanos podemos despedir olores a ajo y cebolla, a un queso bien madurado, a frutas secas, a leche, a carnero, un olor dulzón o un olor amargo, un aroma penetrante o por lo contrario muy ligero, los niños tiene un aroma característico, los ancianos también, nada te puede separar de tu aroma es como si de verdad fuera tu alma misma. El olor que tanto nos puede desagradar de una persona es inherentemente el aroma de esa persona, ¡Es en sí esa persona! y por eso es que el perfume, la más antigua forma de enmascarar nuestra “esencia” es también una forma de engaño.

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Por eso cuando los grandes perfumistas del mercado como Carolina Herrera, Chistian Dior, Calvin klein etc nos tratan de convencer que el perfume habla de nuestra personalidad no hace más que equivocarse porque nuestro “hediondo” aroma es lo que realmente somos, no un perfume que dice lo contrario, nuestra autentica esencia corporal es lo que somos y si una persona no te acepta o te discrimina por la forma que hueles, de seguro lo hará también con tu forma de ser. He trabajado con gente que vive en la calle, que llevan días, semanas, tal vez meses sin bañarse, algo que es difícil de soportar pero he aprendido que estas personas a veces tiene un corazón más grande que los perfumados ejecutivos con los que trabajo también. Estoy seguro que las peores personas de la sociedad como lo son muchos políticos, empresarios, famosos etc todos huelen muy bien. Estoy seguro que cuando la niña Yuliana Samboni fue violada por el arquitecto Rafael Uribe ella sintió el fresco perfume de su colonia como un aroma infernal. Por algo el escritor alemán Patrick Süskind escribió la fantástica novela “El perfume” en donde el mejor perfumista de Francia es también uno de los peores asesinos. De hecho se dice que en la época de las despóticas monarquías, el perfume tomó una gran importancia dentro de los nobles franceses ya que estos no se bañaban seguido, estos hombres que hasta el día de hoy siguen patrocinando guerras y denigrando al ser humano, eran también muy hábiles para esconder el hedor malvado de sus cuerpos.

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En lo contrario los campesinos y demás personas de la clase trabajadora prescindían de estas fragancias y entonces sus olores podrían provenir del heno seco, la cebada fermentada, las cascaras de uva, la lana de los borregos, la arcilla, la madera seca, el hierro fundido, el pan horneado, la crema de leche etc. Trabajando con personas de todas las clases me doy cuenta que por lo general aquellos que no usan perfume se muestran más como son, suelen tener una gran inteligencia y en efecto un gran corazón. Las personas que usan lociones y demás fragancias son por lo contrario más arrogantes y en ocasiones discriminativas. Conozco muy bien las normas de etiqueta pero estas no dejan de ser solo eso, una simple etiqueta que da información de nosotros mismos pero nunca dice quiénes somos realmente, ¿Cuántos monstruos no pasarán por las oficinas con sus lujosos trajes y oliendo a gardenias a ocupar importantes puestos, mientras que a otros por no cumplir dichas normas o lo que es peor por su apariencia física son descalificados pudiendo ser más competentes que los primeros?

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Tomo la cita de Irene Jacob quien afirma que suele usar perfumes para meterse en la piel de sus personajes, ningún mejor ejemplo para definir lo que representa todo esto, porque eso es en lo que nos convierte el perfume, un buen traje o la simple etiqueta, en personajes de ficción que enmascaran lo que realmente somos, este es el perfume de la hipocresía, de una sociedad lisonjera en la que no debes ser benevolente sino reverente, en la que es más importante la apariencia que la misma existencia, a todo esto me pregunto…¿Qué sucedería si enfrentada la humanidad a un cataclismo al estilo de la novela “Metro 2033” ya no tuviéramos forma de ser “limpios y corteses”? A esas personas que solo comen en sitios como Starbucks, Creppes & Waffles, Subway etc y reniegan de comer en cualquier sitio, ¿Qué pasaría si el día de mañana para sobrevivir tuvieran que comer de un bote de basura?
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